Por qué leer todavía

Por qué leer todavía: lectura, cultura, racionalidad es mi primer libro autoeditado en la plataforma de Amazon Kindle Direct Publishing. Por ello seguro que tiene las virtudes pero también los defectos de las primeras veces. En cualquier caso, es una satisfacción personal haberle podido dar forma y traerlo al mundo.

Es un libro breve, formado por una recopilación de artículos sobre el libro, la lectura y la cultura, escritos  en este último par de años. Todos los artículos han sido revisados y en algunos casos su contenido ha sido ampliado de forma notable.

Los escritos tratan aspectos diversos, siempre en el eje lectura – cultura: la posibilidad de prescribir cultura, la noción de buen y gusto, los límites de la crítica cultural, la relación entre genética y cultura,… Destaca en particular el artículo que da nombre a la colección: Por qué leer todavía, o por una nueva defensa de la lectura, en el que ensayo justo lo que título sugiere: una nueva defensa de la lectura en estos tiempos en los que parece que se ha impuesto cierto escepticismo en torno a los beneficios del acto lector.

La tabla de contenidos:

Por qué leer todavía, o por una nueva defensa de la lectura
Prescribir cultura: posible y necesario
Sobre la paradoja de la crítica al buen gusto
¿Deberíamos preocuparnos por una “brecha de lectura profunda”?
¿Leer ficción nos ayuda a aprender sobre el mundo?
¿Lo importante es que la gente lea?
Desacralicemos la cultura, pero no normalicemos la ignorancia
El conocimiento sigue estando en los libros
La falacia lógica del gusto, o ¿qué tienen de malo las historias Disney?
La lectura también es cuestión de genética
La rebelión contra los algoritmos y la vuelta del prescriptor
Leer “los Clásicos”: una pobre guía para la educación contemporánea
Leer mucho, leer bien, leer mejor
Acerca del autor

 

De momento, el libro está disponible en versión ebook. Lo podéis adquirir en Amazon al precio de 3 euros.

Anuncios

Sobre el sesgo en la catalogación bibliotecaria

card-catalog-194280_640

The Conversation publica un articulo sobre un tema de aquellos que suele traer escozor y desatar polémica entre la comunidad bibliotecaria. Bajo el título El sesgo oculto en tu biblioteca (The bias hiding in your library) Amanda Ros, coordinadora de catalogación de monografías en la Texas A&M University, explica a los lectores el sesgo que hay en los sistemas de clasificación bibliotecarios.

Un sesgo que podríamos resumir, según los ejemplos proporcionado por Ros, como machista, blanco y heterosexual.

Sigue leyendo “Sobre el sesgo en la catalogación bibliotecaria”

¿Están los bibliotecarios legitimados para combatir las noticias falsas?


Las fake news están de moda. Parece que se ha normalizado el creer que son el peligro por antonomasia para las democracias contemporáneas, y abundan las llamadas a la necesidad de combatirlas.

A los bibliotecarios también se les reserva un papel en esa lucha. Ha sido muy difundida la pintoresca infografía de la IFLA, pero además diversas voces del ámbito no bibliotecario defienden lo mucho que los bibliotecarios podrían aportar al combate.

Pero yo tengo unas dudas
a las que llevo dándole vueltas unos días.

Sigue leyendo “¿Están los bibliotecarios legitimados para combatir las noticias falsas?”

Desacralicemos la cultura, pero no normalicemos la ignorancia

books-2337525_640

El blog de Infobibliotecas siempre es una fuente de estímulo. Las entradas extensas (me gustan las entradas extensas) firmadas por Vicente Funes siempre dejan momentos para la reflexión. La entrada del 26 de febrero no iba a ser una excepción. Titulada Asalto a la biblioteca del distrito 18, me ha dejado rascándome la cabeza en lo referente a la “desacralización” de la cultura. Sigue leyendo “Desacralicemos la cultura, pero no normalicemos la ignorancia”

¿Cuándo un bibliotecario deja de ser un “bibliotecario”?

2903662286_2b3b8c2682_o

Otro artículo sobre los bibliolabs / makerspaces en bibliotecas públicas. En este caso aparecido en el diario El País (en catalán) y titulado Biblioteques: ja no només per anar a llegir (Bibliotecas: ya no sólo para ir a leer).

Como he repetido siempre que ha hecho falta, no es que no crea en la necesidad de los bibliolabs. Son espacios prometedores, que pueden ofrecer mucho y que pueden dar un toque de aire fresco a las bibliotecas. Así que no tengo tanto problema con los bibliolabs como con los discursos sobre los bibliolabs. Sigue leyendo “¿Cuándo un bibliotecario deja de ser un “bibliotecario”?”

El negocio de las bibliotecas no es la información

Kuvankaappaus-2013-6-8-kello-16.58.55-709x414

Pues no, no lo es, al menos no de forma preeminente. Sostener lo contrario deja a las bibliotecas en una situación más que complicada, por dos motivos que voy a recoger aquí en unas reflexiones rápidas.

Son motivos basados en ideas que ya defendía, a mi manera, en una entrada en BiblogTecarios sobre la vuelta a los orígenes bibliotecarios. Además, a cuento de aquel artículo, Lluís Anglada me hizo notar un artículo de Michael Gorman en el que el autor lo expone mucho mejor que yo. Resumiendo algunas de todas esas ideas, tenemos lo siguiente: Sigue leyendo “El negocio de las bibliotecas no es la información”

Respetar al público, o ¿habría que darle a la gente sólo lo que quiere leer?

new-york-times-best-sellers (1)

“Las bibliotecas deben darle a sus usuarios aquello que quieren”; “Hay que satisfacer las demandas de los usuarios”; “Los bibliotecarios no somos quien para juzgar el consumo cultural de los usuarios”;… Son ideas recurrentes que suelen aparecer en la también recurrente cuestión de si las bibliotecas han de formar sus fondos con los documentos que demanden (o parezcan hacerlo) los usuarios o si han de apostar por algo más. Es decir: el problema de si hay que privilegiar la demanda sobre la calidad.

Me he tropezado con un interesante artículo de hace ya unos años de Bob Usherwood, profesor emérito de la University of Sheffield que trata sobre este dilema. En realidad, la postura de Usherwood es bien clara (una postura que desarrolla en extenso en su libro Equity and Excellence in the Public Library: Why Ignorance is Not our Heritage), y vale la pena recoger aquí algunos fragmentos que hablan por sí solos (los fragmentos son una traducción propia del original inglés). Sigue leyendo “Respetar al público, o ¿habría que darle a la gente sólo lo que quiere leer?”