“La infoxicación” no existe

information-overload

El término infoxicación (o alguna de sus variantes) forma parte del léxico que se acostumbra a utilizar para describir el mundo de hoy. Se publica tal cantidad de información, se nos dice, que estamos saturados de ella y esa saturación se ve como un peligro siempre acechante para las diferentes esferas de nuestra vida, y como una nueva causa de ansiedad moderna.

Pero bien podría ser que hayamos estado dando demasiada importancia al concepto, y que sus supuestos efectos perniciosos no sean tan generalizados. Eso es lo que sugiere un estudio realizado en EEUU por Pew Research Center y publicado en su página web el 7 de diciembre de este 2016, al que he llegado gracias a Natalia Arroyo. Leer más ““La infoxicación” no existe”

El problema de la “Nueva Biblioteconomía”

Hace poco, di por casualidad con esta frase en Twitter:

Me resultó lo bastante llamativa como para querer tener más información del autor de la misma, ell cuál desconocía. Para vergüenza de mi ignorancia, he descubierto que R. David Lankes es un reputado investigador en el ámbito de la biblioteconomía en EEUU, ganador de diversos premios y becas, y aplaudido por su defensa del papel de la profesión.

Como muestra la condensada cita de Twitter, Lankes cree que la misión de las bibliotecas debe ser crear comunidades, algo que es omnipresente en su página web:

La misión de los bibliotecarios es mejorar la sociedad mediante la facilitación de la creación de conocimiento en sus comunidades.

The mission of librarians is to improve society through facilitating knowledge creation in their communities.

No creo que ningún bibliotecario mínimamente comprometido con su profesión esté en desacuerdo con este lema (digo mínimamente: no creo que para estar de acuerdo con esta postura mínima sea necesario ser un defensor acérrimo de nada).

¿Y cómo cree Lankes que hay que crear el conocimiento en las comunidades?: pues conversando:

Lankes reimagina la práctica bibliotecaria usando el concepto básico de que el conocimiento es creado mediante la conversación. Los nuevos bibliotecarios contemplan su trabajo como facilitadores de conversación: buscan enriquecer, capturar, almacenar, y diseminar las conversaciones de sus comunidades.

Lankes recasts librarianship and library practice using the fundamental concept that knowledge is created though conversation. New librarians approach their work as facilitators of conversation; they seek to enrich, capture, store, and disseminate the conversations of their communities.

Merece la pena recalcar lo que para Lankes es el conocimiento:

[…] el conocimiento no es simplemente una serie de hechos acumulados, sino mas bien una red de verdades personales y su relación entre ellas (el contexto).

[…] knowledge is not simply a set of accumulated facts but rather a web of personal truths and their relationship to one another (the context). 

En ese sentido, es comprensible que Lankes ningunée la misión “tradicional” de crear fondos, dado que los fondos parecen representar la visión de que el conocimiento no es sino hechos acumulados.

A esta visión en conjunto Lankes la denomina New Librarianship (Nueva Biblioteconomía). Con este panorama, voy a parafrasear lo que dijo Einstein en su día sobre la física cuántica: si esta es la nueva biblioteconomía, prefiero ser un zapatero.

No es que no crea que una de las misiones loables de la biblioteca sea crear comunidades, o fomentar la creación de conocimiento mediante la conversación. Mi problema con esta visión es que redefinir el conocimiento como una “red de verdades personales” es terriblemente equivocado.

Puede que el conocimiento sea más que hechos, pero los hechos cuentan, y mucho. Y es que uno puede tener una red de verdades personales formada por auténticas barbaridades, o inexactitudes en el mejor de los casos. El hecho de que sea una red “personal” no la convierte en más respetable, o en más digna, y por descontado no la convierte en más fiable o certera.

Lo que tenemos con esta Nueva Biblioteconomía es un reflejo del posmodernismo que se hizo un lugar de preeminencia en el mundo intelectual allá por la década de 1980. Así planteada la Nueva Biblioteconomía adolece de los mismos problemas, unos problemas que por desgracia parece que nunca acaban de entenderse y remediarse.

Si lo que se quiere es mejorar la sociedad, el mejor favor que los bibliotecarios pueden hacer es trabajar más, y no menos, en la creación de colecciones sólidas, de obras que reflejen el estado más actual posible del conocimiento de los diferentes ámbitos. Aunque tenga muy mala prensa, es necesario reconocer que hay verdades más justificadas y fundamentadas que otras, por mucho esas verdades menos fundamentadas o justificadas sean las nuestras.

Y es necesario hacerlo no sólo por una cuestión epistemológica, porque el mundo es como es querámoslo o no. También es necesario por una razón práctica: si despojamos a nuestras comunidades de la idea de la verdad, las dejamos sin el argumento más poderoso para conseguir mejorar la sociedad.

Los bibliotecarios como polinizadores

abeja

Supongo que a las y los bibliotecarios se les ha comparado con muchas cosas. Pero a mí, francamente, esta comparación me cogió totalmente desprevenido:

Como indican algunos de las etiquetas utilizadas, la imagen está relacionada con el papel de los teacher librarians, es decir, los bibliotecarios profesores, aquellos bibliotecarios profesionales que trabajan en bibliotecas escolares y que, además, cuentan con formación en el campo de la enseñanza.

Me parece una imagen bella comparar a los bibliotecarios-profesores con polinizadores cruzados: personas que, como dice la imagen, permiten a los estudiantes llenar los vacíos entre disciplinas, ayudándoles a evaluar los datos de manera crítica en diferentes esferas de la vida.

Pero, aunque me parezca bella, al menos en España esa imagen es ciencia-ficción. No porque no haya buenos profesionales, con ganas, iniciativa y comprometidos, al cargo de las bibliotecas escolares. Más bien es por el conocido estado de ruina de la mayoría de las bibliotecas escolares en sí: falta de medios, falta de planificación, falta de implicación por parte de la comunidad educativa,… En fin, falta de muchas cosas.

Aun así, creo que la imagen de los bibliotecarios como polinizadores cruzados se merece una reflexión. Leer más “Los bibliotecarios como polinizadores”

¿Deben ser los bibliotecarios buenos lectores?

Una de las preguntas del millón, sin duda. Y es que parece que hay pocas cosas más contradictorias que un o una bibliotecaria a quienes no les guste leer: ¿no se supone que los trabajadores de una institución dedicada, en su mayor parte, a preservar y difundir el gusto por la lectura deberían ser los primeros en practicarla?

Por supuesto, la respuesta instintiva suele ser que sí, que los y las bibliotecarias deben ser buenos/as lectores y lectoras. Por lo general, suelo estar de acuerdo con esa respuesta instintiva, aunque creo que si indagamos un poco quizá hallemos algún matiz interesante. Leer más “¿Deben ser los bibliotecarios buenos lectores?”