Repensando la infoxicación, y la función informativa de las bibliotecas

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Los días 10 y 11 de mayo 2018 tendrán lugar las 15as Jornadas Catalanas de Información y Documentación, organizadas por el Col-legi Oficial de Bibliotecaris-Documentalistes de Catalunya.

Tal y como dice la página web de las Jornadas:

Con el lema “Diversitat de BiDes” queremos poner sobre la mesa todo aquello que compartimos como expertos y a la vez todo aquello que nos hace únicos y diferentes entre nosotros. Tres ejes temáticos marcarán las sesiones de las Jornadas: innovadores, singulares y gestores.

He tenido la suerte de que el Consejo de las Jornadas haya aceptado mi propuesta de ponencia, que podré presentar en el bloque “Experiencias” dentro del eje temático “Gestores”.

Mi trabajo lleva el título Repensando la infoxicación, y la función informativa de las bibliotecas, y aquí os adjunto un resumen descriptivo del mismo:

La infoxicación se ha convertido en un concepto clave en nuestras sociedades. Se insiste en que la gran cantidad de información que se produce gracias a las nuevas tecnologías tendría sobre los usuarios efectos como la incapacidad de decidir qué información es la más adecuada para una consulta, o la ansiedad provocada al no poder digerir tanta información.

Para los profesionales de la información la infoxicación ha representado una oportunidad para posicionar su perfil, defendiendo su papel de expertos en la búsqueda de información como un antídoto frente a sus efectos.

En este trabajo defenderemos que se han exagerado los efectos de la infoxicación, debido a un cierto determinismo tecnológico (la idea de que las tecnologías producen efectos inevitables en la sociedad) y a una imagen anticientífica de cómo funciona la mente humana.

Para ello mostraremos algunos indicios provenientes de la sociología que dan a entender que la infoxicación no depende del volumen de información total, sino de las circunstancias y capacidades personales. También propondremos que nuestra psicología nos proporciona de una manera “natural” los mecanismos para discriminar información y para consumirla de manera selectiva, poniendo como ejemplo de dos tipos de consumo informativo: el consumo de información política y el consumo de información científica.

Por último, argumentaremos que la adecuada comprensión de la infoxicación tiene implicaciones para la función informativa de las bibliotecas: en lugar de sólo ofrecer servicios bajo demanda, las bibliotecas deberían implicarse de una manera más proactiva en la creación y difusión de contenidos.

 

Si todo sigue su curso, pues, en mayo podré desarrollar el contenido en las Jornadas. ¿Nos vemos allí? 😉

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¿Apostamos por otros perfiles, o “reconvertimos” al bibliotecario?

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A lo largo de estos últimos meses se ha estado llevando a cabo la muy interesante iniciativa Peccata Minuta. Es un encuentro mensual de profesionales relacionados con el sector cultural, organizado por Cristina Abelló. La iniciativa tiene como lema No sólo buenas prácticas (No només bones pràctiques), con lo que se refleja el espíritu del proyecto: los invitados más que hablar de sus éxitos hablan de sus errores, y se genera un debate entre los asistentes en torno a sus experiencias.

La invitada para la ponencia de diciembre fue Carme Fenoll, una figura de referencia en el ámbito de las bibliotecas públicas. Por desgracia para mí no pude asistir al evento, pero esta entrada está dedicada a reflexionar sobre algo que surgió en aquella conferencia, uno de esos sempiternos debates en torno al papel del bibliotecario. En concreto, ¿deberían las bibliotecas incluir en sus equipos a profesionales no-bibliotecarios, o más bien los bibliotecarios deberían reciclarse para llevar a cabo nuevas funciones? Leer más “¿Apostamos por otros perfiles, o “reconvertimos” al bibliotecario?”

Milq: una alternativa para el sensemaking en bibliotecas

Hace pocos días he podido saber que un sistema bibliotecario pionero en Catalunya, el de la ciudad de Hospitalet de Llobregat (Barcelona), ha inaugurado una cuenta en Milq . ¿Que qué es Milq? Pues una red social para curación de contenidos.

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Sí, otra red social, pero para mi gusto una buena inicativa. Inaugurada en 2014, Milq permite estructurar los contenidos en lo que sus creadores denominan “Beads”: grandes grupos de contenidos temáticos, que pueden ser cerrados o bien admitir las aportaciones de otros usuarios. Un “bead” se puede iniciar con una pregunta, lo que supuestamente puede incitar a la tan buscada conversación en medios sociales. Dos pájaros de un tiro: los “beads” permiten una mayor estructura en la presentación de contenidos que los feeds de otras plataformas, y además fomentan la co-creación al incitar la curiosidad del usuario.

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La plataforma permite que los contenidos compartidos en los “beads”, que pueden ser de un buen número de formatos diferentes, se puedan describir y comentar (como lo que sucede en Scoop.it). Pero, como decía, la ventaja de Milq es que permite añadir una capa organizativa superior. Dos estrategias que yo valoro muy positivamente, ya que permiten una estrategia doble de sensemaking: organizar los contenidos en grandes canales diferenciados, y no en un único magma; y comentar los contenidos en sí, para explicar qué es lo que son, por qué hemos decidido compartirlos, y cuál es su valor dentro del conjunto.

Las bibliotecas de Hospitalet utilizan su cuenta para recomendar música, películas y series de televisión. La facilidad de uso de este tipo de plataformas, la variedad de tpos contenidos que se pueden compartir y la doble estrategia de sensemaking hace que Milq sea una buena herramienta para difundir el fondo de una biblioteca, al mismo tiempo que se consigue que ese fondo se relacione con otros contenidos de Internet. Una buena estrategia, a considerar como alternativa al formato “blog de recomendaciones”.

Al menos esa es la teoría. Veremos qué tal evoluciona la plataforma con el tiempo…