BookTubers: ¿más moda que cultura?

booktube

Los booktubers, esos jóvenes que recomiendan libros a los miles de seguidores de sus blogs y canales de YouTube, se han convertido en una materia perfecta para la polémica. Amados por muchos, y criticados por otros tantos, han recibido la atención de medios de comunicación y comentaristas de diversa procedencia.

La profesora de la Universitat de València e investigadora Gemma Lluch nos ofrece una perspectiva muy útil sobre ese fenómeno, gracias a su investigación Los jóvenes y adolescentes comparten la lectura, incluída en el informe de la Fundación Telefónica ¿Cómo leemos en la sociedad digital? Lectores, booktubers y prosumidores

El trabajo de Lluch es interesante porque como nos dice la misma autora en una entrada de su blog en la que comenta el trabajo…

Mucho se habla de los booktubers. Opiniones, percepciones, críticas o elogios. Pero faltaban datos. Por eso decidimos incluir en el proyecto de investigación de la Fundación Telefónica un análisis sobre ellos, su trabajo y sus espacios.

Así pues, bienvenidos sean los datos que permiten enmarcar las polémicas en algo más que en narrativas o discursos. Aunque es cierto que el recurso a los datos no siempre sirve para zanjar determinadas polémicas, creo que siempre es un paso necesario para calibrar con justicia un fenómeno complejo.

La investigación se centró en 11 blogs y  13 canales de YouTube tanto en catalán como en castellano, utilizando una entrevista-cuestionario para los administradores y un análisis de 196 posts totales.

Para detalles completos de la metodología y las conclusiones, visitad la completa entrada de Lluch en su blog. Aquí sólo voy a hacer una reflexión rápida.

Para Lluch,…

El cambio más importante ha sido el desplazamiento de los espacios tradicionales (la escuela y la biblioteca) a la red. Es decir, los lectores adolescentes y jóvenes atraídos por los influencers se han mudado de los edificios de ladrillos a la nube, de las estructuras fijas a las estructuras líquidas.

Malas noticias para las bibliotecas, pues. Pero, ¿qué tipo de contenidos se recomiendan? Dos hechos a destacar.

En primer lugar,

Sobre las lecturas que recomiendan, en los 48 post de los blogs analizados, 34 comentan traducciones y, aunque se repiten pocos títulos, son novedades de literatura juvenil. En el caso de los libros comentados en los canales de YouTube, la tendencia aumenta en 13 puntos, de los 459 libros comentados o presentados, 383 eran traducciones del inglés. Curiosamente, el dato no varía en los espacios en catalán o castellano.

Las novedades de literatura juvenil son las obras más comentadas y recomendadas. Reflexionando sobre el caso catalán, Lluch escribe unas líneas significativas sobre este punto:

[…] estos lectores usan mayoritariamente Goodreads, que los aleja de la recomendación de un librero tradicional o de la guía de un bibliotecario. El análisis de las consecuencias de este cambio transciende los límites de este trabajo, pero sí queremos recordar que Amazon funciona preferentemente en inglés y con libros de venta masiva y, en consecuencia, la mayoría de los libros que recomiendan están escritos en esta lengua y los que aprecen en sitios preferentes son los recomendados por una mayoría mundial. En este contexto es fácil deducir que es difícil hablar de diversidad cultural o lingüística.

No sólo en el contexto del caso catalán, diría yo. Creo que esa falta de diversidad también podría ser aplicable al caso castellano, dada la preferencia por las novedades y las plataformas en las que se basan los YouTubers para encontrar sus obras. Y sobre este último aspecto, otro apunte que es destacable:

Los adolescentes y jóvenes han creado, a partir de los medios sociales, comunidades virtuales de lectura alejadas de la mediación tradicional de los adultos (padres, docentes o bibliotecarios). Sin embargo, se han acercado a otras mediaciones, como la aplicación GoodReads ligada a Amazon, cuya influencia es más líquida e invisible. En esta nueva dimensión, las relaciones entre las lecturas recomendadas o los autores elegidos no responden a los criterios tradicionales de la academia sino al número de likes que reciben y a los comentarios que dejan los lectores. Por tanto, es un espacio donde compite cualquier tipo de libro y autor en el que la mediación, entre el libro y el lector, no la establece el crítico sino el logaritmo creado por la plataforma de Amazon.

Me parece una paradoja más que notable. Se ha recibido con mucho entusiasmo que los jóvenes creen sus propios espacios de recomendación, de entusiasmo por la lectura y por el hábito de leer, huyendo de la tiranía de los cánones literarios, de aquello que se tiene o no se tiene que leer… para acabar cayendo en la tiranía del algoritmo, del like y de lo popular, de lo nuevo.

De ahí la deliberadamente juguetona pregunta del título de esta entrada: ¿más moda que cultura? En este caso, entendiendo “cultura” no como una especie de juicio de valor (aquello de “ser un inculto”) sino como una de las definiciones del concepto “cultura” que Terry Eagleton analiza en su obra Cultura: simplemente, el conjunto de artefactos estéticos de una sociedad, la creación intelectual de la misma.

Aunque como digo lo ideal sería contar con más datos para poder extraer más y mejores implicaciones, lo cierto es que como apuntaba más arriba los datos siempre sirven para enmarcar los fenómenos y discutirlos con otro conocimiento de causa. Quizá, a la vista de los indicios, deberíamos pensar en replantearnos titulares como..

 

 

Supongo que aquí siempre se puede argumentar aquello de que lo importante es que se fomente la lectura, que no importa tanto qué se lea, y que cualquier puerta es buena para acceder a la lectura. Y que desdeñar la lectura popular no es más que señal de chovinismo cultural.

Y todo ello puede ser cierto, aunque no necesariamente siempre. Además, me parece que el paso de unas lecturas a otras no tiene por qué ser nada obvio, que hay personas que entran a la lectura por según qué puertas y siguen explorando mientras que otras abandonan.

Si tenemos dudas sobre lo que acabo de comentar, pensemos en cuáles son los libros más demandados en las bibliotecas. La gente no hace cola para leer las reediciones de las obras de Nietzsche, o las obras dedicadas a analizar el fenómeno de la epigenética, ni tantas otras igual o más de arcanas. Eso no implica, claro está, que esas obras menos demandadas sean “mejores” en algún sentido absoluto del término. Pero, insistamos de nuevo, los datos son los datos y las estadísticas hablan por sí solas.

 

 

 

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