¿Apostamos por otros perfiles, o “reconvertimos” al bibliotecario?

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A lo largo de estos últimos meses se ha estado llevando a cabo la muy interesante iniciativa Peccata Minuta. Es un encuentro mensual de profesionales relacionados con el sector cultural, organizado por Cristina Abelló. La iniciativa tiene como lema No sólo buenas prácticas (No només bones pràctiques), con lo que se refleja el espíritu del proyecto: los invitados más que hablar de sus éxitos hablan de sus errores, y se genera un debate entre los asistentes en torno a sus experiencias.

La invitada para la ponencia de diciembre fue Carme Fenoll, una figura de referencia en el ámbito de las bibliotecas públicas. Por desgracia para mí no pude asistir al evento, pero esta entrada está dedicada a reflexionar sobre algo que surgió en aquella conferencia, uno de esos sempiternos debates en torno al papel del bibliotecario. En concreto, ¿deberían las bibliotecas incluir en sus equipos a profesionales no-bibliotecarios, o más bien los bibliotecarios deberían reciclarse para llevar a cabo nuevas funciones?

Como digo no pude asistir al evento, por lo que es una reflexión que se inica con un tuit que no es mío ni de Carme. Lo sé, es todo un poco rocambolesco, pero un poco de paciencia…

El tuit en cuestión es de Miguel Navas-Fernández, bibliotecario en el Museu de Ciències Naturals de Barcelona, un profesional comprometido con el Open Access y las bibliotecas especializadas.

Miguel reacciona a un resumen de la jornada con Carme Fenoll ofrecido por el Col-legi Oficial de Bibliotecaris-Documentalistes de Catalunya (COBDC). En el resumen, se recoge una idea expresada por Carme de la siguiente forma:

Gremialismo. Huir del gremialismo. Las bibliotecas públicas cada vez demandan perfiles más diversos, además del bibliotecario. Las diferentes funciones, la función social de la biblioteca hace que pueda trabajar gente de diferentes ámbitos. Asociacionismo abierto de miras.

[El original catalán:

Gremialisme. Fugir del gremialisme. Les biblioteques públiques cada cop demanen perfils més diversos, a més del bibliotecari. Les diferents funcions, la funció social de la biblioteca fa que hi pugui treballar gent d’àmbits diferents. Associacionisme obert de mires.]

Miguel se pregunta si deberíamos estar de acuerdo con esa idea, expresando su duda en dos tuits. Para lo que hay voy a comentar, me interesa uno de ellos:

En castellano:

Lo digo porque creo que: a) El perfil biblioteca da o debería de dar mucho más de sí. Además hay formación especializada después del Grado (másters, cursos, postgrados,…). ¿Ser bibliotecario invalida por sí mismo para llegar a ser buenos gestores culturales y sociales?

[Como actualmente estoy relacionado en el ámbito de la biblioteca pública las reflexiones que aquí haga tendrán que ver con ese mundo, a pesar que como comenta Miguel las bibliotecas especializadas siempre pasan desapercibidas cuando se habla de “bibliotecas”.]

Así pues, ¿necesitamos “huir del gremialismo” y un “asociacionismo abierto de miras”, o más bien deberíamos apostar por que el perfil bibliotecario “dé más de sí”?

Seguro que podríamos responder que no hay necesidad de elegir y que, por qué no, se podrían tener las dos cosas a la vez. Aun así, es cierto que es una dicotomía que encierra interesantes problemas sobre los que vale la pena reflexionar.

En el corazón de estos debates anida la idea de las habilidades. Los bibliotecarios, se dice, poseemos una serie de habilidades y competencias por el hecho mismo de ser bibliotecarios. Supongo que la lista y la manera de expresarlas puede variar dependiendo de a quién se pregunte, pero algunas de las que se suelen repetir son: ser expertos en la búsqueda de información, empatía, trabajo en equipo,…

Personalmente, cada vez que escucho hablar de las habilidades que tenemos los bibliotecarios no puedo evitar levantar la ceja. No es que piense que los bibliotecarios no tenemos ninguna de esas habilidades. Es más bien que me cuesta entender cómo la posesión de un título otorga automáticamente una habilidad.

Por supuesto que (en parte) para eso se supone que está la educación: para desarrollar habilidades y competencias. Pero no es imposible imaginar una situación en la que alguien obtenga su título, o un puesto de trabajo en una biblioteca, y sin embargo carecer de, digamos, la expertise en la búsqueda de información que se le supone. Y quien dice en búsqueda de información, dice en habilidades sociales, o en cualquier otra habilidad.

No hay que ser radicalmente escépticos en cuanto a si los bibiotecarios poseen o no las habilidades que se les suponen, pero como en cualquier otro ámbito aquí también hay de todo: profesionales completísimos, otros que compensamos nuestras carencias con nuestros puntos fuertes, y otros que sencillamente pasaban por allí y que están en una biblioteca como podrían estar en cualquier otro sitio.

En resumen: las habilidades y las competencias son cualidades que se muestran con la práctica, y en esa práctica hay diversos grados de excelencia, e incluso de existencia. Negar lo contrario me parece poco realista.

Aun así, aceptemos que un profesional cuenta con una serie de habilidades que son propias a su profesión por el hecho mismo de ser profesional, y veamos a dónde nos lleva.

No dudo que los bibliotecarios puedan desarrollar otro tipo de habilidades que vayan acorde con los tiempos y con la dirección que se quiera dar a sus centros. Pero si la pareja profesional-habilidades es un hecho, ¿por qué deberíamos apostar por reciclar a los bibliotecarios, en lugar de apostar por incluir a otros profesionales? Sería una opción coherente, y seguro que necesaria.

Por ejemplo, imaginemos una biblioteca que por las características de su comunidad se encuadraría más en eso que ahora se viene en llamar “biblioteca social”, un centro que trabaja para los sectores más vulnerables. ¿Por qué contar con bibliotecarios o por qué apostar por su reciclaje, en lugar de por, digamos, trabajadores sociales? Y lo mismo podríamos preguntarnos en cuanto a por qué bibliotecarios en lugar de mediadores, animadores socioculturales, técnicos informáticos,… Sería lógico, y quizá beneficioso para todo el mundo.

Pero eso creo que nos deja en una pendiente resbaladiza muy complicada.

Y es que, desde el punto de vista de la gestión de esos equipamientos, sería mucho más cómodo, fácil, rápido y ágil contratar a esos perfiles en función de las necesidades del centro y de la comunidad, que ampliar plantilla con bibliotecarios-funcionarios y confiar que tengan las habilidades que el centro necesita (algo que no se evalúa con los actuales procesos de selección), o que se avengan a un plan de desarrollo profesional con el fin de adquirirlas.

Entiéndase lo que digo. NO estoy defendiendo que los bibliotecarios sean incompatibles con otros perfiles, o que los bibliotecarios no puedan llevar a cabo otras funciones.

Lo que sí digo es que el ampliar las funciones de las bibliotecas a costa de las funciones que eran más propias de un centro de información y de conocimiento, nos dirige a un punto en el que nuestros argumentos bien pueden ser utilizados en nuestra contra el día de mañana.

Quizá, como en el caso de la biblioteca misma, se puede decir que los bibliotecarios no van a desaparecer como tales, sino que se van a “reconvertir”. En este blog ya vimos que en el caso de la biblioteca como concepto, esa idea de “reconversión” es problemática.

También creo que lo es en el caso de los bibliotecarios: si cada vez la función informativa / cultural tiene menos peso, si se apuesta cada vez menos por ella, es difícil ver qué incentivo podemos seguir ofreciendo a alguien para emprender unos estudios sobre los que cada vez hay más dudas y que conduce a un perfil que ya no tiene por qué ser el más importante de una biblioteca.

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2 comentarios en “¿Apostamos por otros perfiles, o “reconvertimos” al bibliotecario?”

  1. Muchas gracias por tan interesante post.
    Está tan bien escrito y razonado que no se le puede tocar ni una coma ni poner un pero.
    Mi intención con mis posts no eran desmerecer las opiniones de Carme Fenoll en PeccataMinuta, sino ampliar un poco el enfoque, que es lo que has hecho aquí muy bien.
    Saludos cordiales,
    Miguel Navas

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    1. Yo entendí que sin duda tu intención no era, como dices, desmerecer ninguna opinión sino animar el intercambio de pareceres, así que muchas gracias a ti Miguel por espolear la conversación, el debate y la escritura de esta entrada.
      Saludos cordiales para ti también, y gracias por tu comentario.

      Le gusta a 1 persona

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