Las nuevas tecnologías y la misión de las bibliotecas públicas

 

Sense títol

 

En estos días estoy teniendo la oportunidad de leer el libro de Michael Gorman Our enduring values revisited: librarianship in an ever changing world.

Michael Gorman es uno de las figuras bibliotecarias más importantes del ámbito anglosajón. El objetivo de Gorman en la obra es el mismo que el que impulsó la versión original de la misma, escrita en el año 2000 (de ahí lo de Our enduring values revisited): repasar lo que él considera los principales valores que mueven y que son el fundamento de la actividad bibliotecaria, de forman que tengamos un clavo al que aferrarnos en medio de las sacudidas que están sufriendo las bibliotecas en tiempos de tanto cambio (real o supuesto).

Como es un libro importante en cuanto a implicaciones, es probable que haga más de una referencia al mismo en este blog. De momento, en esta entrada me gustaría hacer una breve referencia a una reflexión que Gorman deja caer casi al inicio del libro: el lugar que para él tienen las innovaciones tecnológicas en las bibliotecas.

Para dar un poco de contexto, hay que decir que Gorman es un firme defensor de la función divulgadora de conocimiento y de fomento de la educación de las bibliotecas públicas. Gorman cree que las bibliotecas sirven de custodio (stewards) del registro humano, entendido como aquellos registros que contienen el saber, la sabiduría, el arte,… del género humano. Eso no compromente a los bibliotecarios con ningún formato en concreto, como el libro en papel, sino con la conservación y sobre todo la transmisión de su contenido.

Dicho lo cual, reproduzco aquí una cita traducida (de forma aproximada) que es muy significativa y que habla por sí misma:

Por poner un ejemplo: los servicios de referencia online, o mediante chat o servicios de mensajería instantánea pueden o no representar una mejora en el servicio bibliotecario – el uso del registro humano – pero no afecta a su contenido o a su transmisión. De igual manera, Twitter, Facebook, Instagram, y los videojuegos pueden enriquecer y animar la vida de muchos (incluídos muchos bibliotecarios y usuarios), pero difícilmente forman parte [they scarcely add to] del repositorio a través del cual ganamos en comprensión y en conocimiento. Esto no es lo mismo que decir que las bibliotecas se equivocan al utilizar los medios sociales, al animar al uso de videojuegos, a la instalación de impresoras 3D, o al entablar lazos [engaging with] con su comunidad de cualquier manera disponible, tecnológica o no; lo que implica lo dicho es que estas actividades no deberían ser confundidas con la tarea de facilitar la interacción de las personas con el registro humano. Nuestra prioridad principal es el contenido, no los medios de comunicación del contenido, y mucho menos los modelos de comunicación que son periféricos al registro humano.

Uno puede o no estar de acuerdo con Gorman en que el principal compromiso de las bibliotecas públicas es con la conservación y la transmisión del registro humano. A los escépticos respecto a este punto, creo que vale la pena recordar dos cosas: en primer lugar, que dicho compromiso es una de las piezas centrales de la aportación que pueden realizar las bibliotecas a la educación y al conocimiento, a fomentar dichos objetivos en la comunidad a la que sirven, junto con la que realicen otras entidades u organizaciones; en segundo lugar, como bien dice Gorman este compromiso con el contenido y el registro humano no significa compromiso con un formato (como apuntaba más arriba): Gorman es muy pragmático en este respecto, y como él mismo dice “mi compromiso no es con el libro, sino con el texto”.

Para ser sincero yo estoy con Gorman, aplicando las matizaciones necesarias en función de la biblioteca y de las características de su comunidad, como no podía ser de otra forma. Creo que explotar las vías de transmisión del registro humano, preocuparnos por la transmisión activa de su contenido, es una clara vía de futuro, de presente, para las bibliotecas.

De todas formas, aun si no estás de acuerdo con esta idea, creo que hay que conceder a Gorman que su propuesta de repensar y re-examinar cuáles son los principios que deberían mover la actuación de las bibliotecas son una base sólida y necesaria sobre la que construir todo lo demás, en especial el papel que las innovaciones tecnológicas o los nuevos servicios han de tener en el proyecto bibliotecario. Sin ese examen, nuestro cambio siempre corre el peligro de ser aquello de “el carro delante de los bueyes”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s