Amazon Go y el “análisis” de Enrique Dans

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Hace unos pocos días Amazon volvió a dejar a mucha gente con la boca abierta gracias al lanzamiento de su proyecto Amazon Go, el intento de la empresa de desembarcar en el negocio del comercio de la alimentación. Para no pocos analistas, la sorpresa está teñida de preocupación: Amazon Go sería un servicio fundamentado en alta tecnología que promete eliminar las cajas y las colas, y con ellas los empleos de las personas que ocupan las cajas.

Como es natural, la iniciativa ha espoleado numerosos artículos en medios de diversa índole. De entre ellos me ha sorprendido el escrito por Enrique Dans, y me ha sorprendido para mal.

No puedo decir que sea un seguidor habitual de las opiniones de Dans. Más bien, me encuentro de vez en cuando con alguna de sus columnas más por casualidad que por otra cosa. Por ello no niego que Dans sea un analista válido, pero la entrada que dedica a Amazon Go casi que hace sonrojar.

Para Dans polémicas como la de Amazon Go se deben a que…

[…] pocos se encuentran preparados, porque socava lo más hondo de las creencias que hemos mantenido desde hace muchas generaciones: el trabajo visto como elemento fundamental en la identidad de la persona, como privilegio, como necesidad no solo para la consecución de unos ingresos, sino prácticamente de cara a la realización personal… todo ello olvidando que, nos pongamos como nos pongamos, existen un elevado número de trabajos, entre los que sin duda se cuentan los de cajeros, en los que la posibilidad de que alguien se sienta realizado o motivado resulta prácticamente imposible.

Trabajos como los de cajero, con el poco valor añadido que implican, y con su naturaleza alienante para la persona que lo desempeña, no han desaparecido antes porque sencillamente no existía la tecnología necesaria. Pero eso puede cambiar, como parece mostrar Amazon Go:

Una vez desarrollada, la tecnología deja de ser una opción, y se convierte en obligatoria para todo aquel que quiere ofrecer ese producto o servicio en condiciones de mercado. No es cruel, no es desalmado, no es injusto: es simplemente lógico.

La desaparición de una gran masa de trabajos alienantes no es algo a lamentar, porque “resultan una ofensa para la naturaleza humana”. Si tememos esa posibilidad es porque nos falta madurez en nuestros planteamientos:

Que esa sustitución se extienda a otro tipo de trabajos, de nuevo, nos puede preocupar porque imaginamos la alternativa de quedarnos sin trabajo como un desastre y una exclusión, pero ello se debe únicamente a la escasa madurez de los planteamientos sociales en torno a esa necesidad de la renta básica universal. A medida que esa dialéctica avance, nos encontraremos no solo aliviados cuando nuestros trabajos puedan ser llevados a cabo por una máquina, sino que además, dejaremos de verlo como una amenaza y estaremos dispuestos a colaborar aportando nuestra experiencia con quienes pretendan hacerlo, si ello nos ayuda a estar en el lado adecuado de la disrupción. Pero imaginar algo así sin imaginar nada detrás que aporte lo que necesitamos para obtener ingresos resulta sencillamente aterrador, y la inmensa mayoría de los políticos actuales están aún muy lejos de entender la necesidad de ese tipo de planteamientos o de no contaminarlos con principios ideológicos.

Hagamos un ejercicio breve de comparativa, y veamos sólo una pequeña muestra de lo que sobre Amazon Go se ha dicho en otros medios. Comencemos con un artículo escrito por Erik Sherman en Forbes (que no es precisamente un medio de tintes izquierdistas).

Sherman afirma que la búsqueda del beneficio o de la eficiencia es lícita. Pero dado que las empresas no viven en un vacío, sino que forman parte de un todo más amplio (la sociedad), Sherman se pregunta al mismo tiempo qué pasa cuando esa búsqueda se lleva al extremo. Iniciativas como Amazon Go parecen prometer justo esa búsqueda extrema.

Sherman comenta que no falta quien afirme que cada revolución tecnológica pasada ha permito la creación de nuevos puestos de trabajo, y que la innovación es un camino ineludible. Pero ese argumento es muy matizable:

Durante la revolución industrial, las personas simplemente no vieron desaparecer sus anteriores formas de vida para pasar a la siguiente fase, como solemos pensar. Así es como tuvo lugar la Edad Dorada [de EEUU] y una terrible opresión humana y una pobreza generalizada a escala masiva. Lo único que pudo revertir la situación y crear una sociedad más equitativa y estable fue la agitación y presión social que acabó reflejada en la protección de los trabajadores, el establecimiento de un sueldo mínimo y el incremento de la seguridad en el trabajo. Pero fueron logros que se consiguieron con batallas sangrientas, revueltas y protestas.

Otro argumento a matizar, según Sherman, es el de la renta básica universal como remedio a la pérdida futura de trabajos debida a la tecnología. Una propuesta que para Sherman no es realista, algo que muestra haciendo unos cálculos rápidos:

Algunos a académicos predicen que el 40% de la masa laboral de este país (EEUU) podría desaparecer en 20 años. Eso significaría que 80.4 millones de personas se quedarían sin empleo. Dado que muchas de esas personas tienen a otras personas a su cargo, supongamos una renta básica de 2.000$ al mes (y sería una renta baja). Eso suman 24.000$ al año y un total de 1.9 trillones de dólares. Los ingresos anuales del gobierno federal provenientes de los impuestos son del orden de 3.3 trillones al año. La renta básica total requeriría un 56% de los ingresos totales antes de invertir en nada más […]

Con ese panorama, Sherman se pregunta quién pagaría esa enorme suma: ¿las grandes corporaciones, las mismas que eliminarían miles de trabajo?; ¿o quizá los accionistas de éstas?

Sherman concluye su artículo:

Si no encontramos otra forma de hacer las cosas, podemos esperar una calamidad social que supere a todo aquello que hayamos presenciado, algo que haga que las revoluciones rusa y francesa parezcan un altercado menor, porque no puedes dejar en la estacada a tanta gente sin que haya repercusiones.

Sigamos con la comparativa, y veamos más brevemente algunas ideas interesantes de otros dos artículos sobre Amazon Go.

En Mashable, Emma Hinchliffe comenta que los empleos con los que puede acabar Amazon Go están desempeñados por las personas más económicamente vulnerables de la sociedad, por lo que puede esperarse que su situación se agrave. Además, aunque la automatización pueda generar puestos de trabajo de mayor cualificación, eso implica que para reinsertarse en el mercado laboral las personas lo tendrán cada vez más difícil para adquirir las habilidades que puedan ser demandadas por los empleadores, algo que redundaría todavía más en la desigualdad social.

Veamos por último un artículo en Motherboard escrito por Jordan Pearson. Para el autor, las críticas sobre la pérdida de trabajos que supondría Amazon Go pasan por alto algo más fundamental:

[…] la idea de Amazon para las tiendas de alimentación no tiene que ver con la automatización o ahorrar en salarios. Más bien, tiene que ver con crear un sistema cerrado de vigilancia integrada del consumidor.

Según Pearson, la tecnología punta que se aplicaría en Amazon Go sería el punto crucial para crear un sistema hipereficiente de información basado en datos. Y ello…

[…] beneficiaría los negocios de Amazon por todas las razones por los que los datos de los consumidores lo hacen ya: mejorar su marketing, las recomendaciones y promociones, y mantener la cadena de suministros acorde. Y todo ello pasa por conocerte.

 

Si he traído a colación esos tres ejemplos es porque cada uno a su manera presenta más mordiente, más iniciativa y más interés analítico que el escrito de un reputado experto en nuevas tecnologías. Pero no es sólo por eso por lo que el artículo de Dans es criticable.

Quizá podríamos acusar a los artículos de Sherman y de Hinchliffe de catastrofistas, y al de Pearson de conspiranoico, pero al menos presentan una visión donde las implicaciones sociales cuentan, donde se piensa en los efectos de pérdida de empleos sobre las personas, donde las personas y sus intereses, y no sólo la lógica de la innovación y las corporaciones, cuentan. Muy pertinentes son dos estudios recientes sobre la situación económica de los trabajadores en EEUU:

Algo muy diferente a lo que hace Dans: resumir la cuestión a acusarnos de falta de imaginación. Si lleváramos su argumento un poco más allá, acabaríamos con facilidad acusando al Estado de tener la culpa de todo, y a los trabajadores por no haber sabido reconvertirse: liberalismo económico radical y darwinismo social rayano en la peor psicología de autoayuda.

Por ello el artículo de Dans debería ser criticado en su justa medida, pero sin contemplaciones. Porque está dejando de ser aceptable que alguien influya en la percepción pública de estas cuestiones de tan gran calado con argumentos tan planos, y que lo haga en función de su proyección e imagen personal.

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2 comentarios en “Amazon Go y el “análisis” de Enrique Dans”

  1. Bueno, mirando la nube de etiquetas del blog de Enrique Dans podemos destacar entre otras: ABC, Amazon, Apple, Google, Facebook, Expansión y Spain. Que más puedo decir? No se puede esperar menos…ni más.

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