Pokémon Go y las soluciones milagro para las bibliotecas

pokemon go

Y se desató la fiebre: Pokémon GO es la última tendencia tecnológica, en un mundo plagado de tendencias tecnológicas, que arrastra a miles de personas. Y como era inevitable, el mundo de las bibliotecas también se ha hecho eco de la moda.

No son pocos los escritos que apuestan por que las bibliotecas se apunten a la fiebre de Pokémon GO como medio, se dice, de atraer a la biblioteca a personas que normalmente ni se acercarían a dichos centros. En el ámbito español es el caso de Ana Ordás, compañera en BiblogTecarios, con su entrada ¿Qué puede hacer Pokémon GO por mi biblioteca? Es una entrada original e informativa que merece nuestra atención. No obstante, siento disentir del entusiasmo con el que la compañera Ordás visualiza las posibilidades de Pokémon GO.

No es que no crea que la aplicación no pueda reportar algo positivo a las bibliotecas. Tampoco es que no crea que no vale la pena apostar por la innovación y por probar cosas nuevas, como se suele decir. Hago este par de aclaraciones porque siempre que se critica (aunque sea levemente) una tendencia tecnológica en las bibliotecas, no son pocas las voces dispuestas a acusarte de tecnófobo, de estar estancado en el pasado, o de poner en peligro el futuro de las bibliotecas por negarte a cambiar. Como digo, no es mi caso.

Aun así, creo que Pokémon GO viene a sumarse a una larga lista de ingenios, aplicaciones y tecnologías que ofrecen algo así como una solución milagro para las bibliotecas: dado que las estadísticas van a la baja, quizá necesitemos medios novedosos con los que atraer a la gente y dar a conocer los centros. La propuesta me parece bien, pero una vez atraídos ¿entonces qué?

Entonces supongo que hay que cruzar los dedos para que pase esto…

Claro que no hay ninguna manera de afirmar de antemano si un jugador de Pokémon GO se fijará o no en lo que hay en su alrededor. Podría ser que sí, o podría ser que no. Es por ello por lo que se suele aplicar un principio de precaución: como no podemos saberlo, es mejor apostar por la utilización de estas tecnologías: si ganamos nuevos usuarios genial, y si no al menos lo habremos intentado.

A mí me parece un principio muy útil, puesto que al final todo suma. Lo que sí me sorprende es el revuelo que causan las posibles aplicaciones de tecnología como Pokémon GO. En realidad es un fenómeno comprensible: la profesión de bibliotecario se ha ido escorando cada vez más hacia las nuevas tecnologías, en parte porque se sentía como una necesidad y en parte por la vocación de muchos profesionales.

No obstante, y a riesgo de estar muy equivocado, pasado cierto umbral la tecnología no es el único problema de las bibliotecas, por lo que la tecnología no será la solución a sus males. Claro que, como decía arriba, hay que estar al tanto de las nuevas tendencias, de aprovechar lo bueno que haya y de apostar por la innovación. Pero una vez que estamos de acuerdo en esas consideraciones de sentido común, el futuro de las bibliotecas depende de algo más prosaico que la tecnología: la capacidad de los profesionales que trabajan en ellas de vender su fondo y sus servicios.

La labor de venta puede hacerse gracias a la tecnología, por supuesto. Pero como colectivo (y disculpa la generalización) cojeamos en cuestiones clave como el conocimiento de la colección, la curiosidad por las manifestaciones culturales en sentido amplio, e incluso en la creencia de que no todo el consumo cultural tiene el mismo efecto en las personas, por mucho que todo consumo cultural sea en principio respetable. Con esas lagunas, es difícil ver qué puede hacer una aplicación de moda por tu biblioteca. Y es que las bibliotecas padecen de una invisibilidad crónica de sus fondos: apelotonados en estanterías y cajones, es complicado sentir curiosidad por “lo que hay alrededor”, como dice Ana Ordás, por mucho que hayas entrado a capturar un Pokémon.  Si esas lagunas de las que hablaba no están cubiertas, es poco probable que esa situación de invisibilidad cambie.

Y ello por no hablar de que cuando se lanzan propuestas de uso de nuevas tecnologías no se suele hacer mención a la necesidad de llevar a cabo ningún tipo de estudio sobre los usuarios potenciales. Yo no creo que los estudios de usuarios sean imprescindibles para llevar a cabo toda iniciativa, pero también es cierto que quizá los usuarios que no vienen a las bibliotecas no estarían más interesados en venir por obra y gracia de un juego para Smartphone, en este caso. Pensemos, por ejemplo, en el estudio sobre no-usuarios llevado a cabo por las Bibliotecas de la Diputación de Barcelona. Los datos del estudio mostraron que un tercio de los no-usuarios no acudirían o no volverían a las bibliotecas “independientemente de los cambios que se hicieran en el equipamiento”. Eso dejaría un espacio para trabajar con dos tercios de no-usuarios, pero tengamos en cuenta que el segmento de no-usuarios corresponde a personas mayores de 50 años… no precisamente el perfil que parece más interesado en Pokémon GO.

Resumiendo: sí a Pokémon GO y a otras modas tecnológicas, pero si es como complemento al trabajo más prosaico de mover el fondo, venderlo allá donde haga falta y buscar las alianzas correctas que estén interesadas en él. De otra manera, las tendencias tecnológicas no pasan de ser una solución milagro.

 

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5 comentarios en “Pokémon Go y las soluciones milagro para las bibliotecas”

  1. Me encanta este debate Evelio, siempre es enriquecedor. Mi articulo no pretende decir que Pokémon GO sea la solución para captar gente, pero si un medio para llamar la atención, para estar preparados, para no quedarnos al margen de lo que pasa, criticarlo o llegar tarde. Y si en alguna biblioteca se lanzan a hacer algo espero que no se quede en un simple cartel de “Soy Poképarada” que por algo se empieza, sino sentarse a marcar un objetivo y ver si a través del juego y con lo medios que se tengan se puede conseguir. Si el objetivo es que descubran lo que les podemos ofrecer desde la biblioteca y no tenemos una parte de la colección o servicios que puedan interesar a esos no-usuarios para que una vez estén dentro se queden o vuelvan más veces ¿por qué lo haces?. Otra cosa es que el objetivo sea que la biblioteca sea un lugar de encuentro, que se quiera cambiar la imagen,… Cualquier acción sin una meta no tiene sentido. Si que reivindico la biblioteca como tablero de juego, el poder de los juegos para ofrecer experiencias significativas y que pueden incluso cambiar comportamientos (seguro que esos chavales que andan por la calle en grupo cazando Pókemon estarían en su casa sentados jugando a otra cosa). Pero aquí otra vez tenemos que tener cuidado, los cambios de comportamiento tienen que ser a largo plazo para que puedan convertirse en hábitos y justo eso es de lo que trata la gamificación https://anaordas.com/2016/03/11/gamificacion-un-nuevo-modelo-de-gestion-de-comportamientos-deseados/

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    1. Tienes razón Ana, siempre es enriquecedor, así que gracias por seguirlo por aquí. Entiendo lo que quieres expresar en tu artículo, y como digo estoy de acuerdo en la necesidad de probar cosas nuevas, de innovar, y de aplicar últimas tendencias como la gamificación. Lo que sí que hecho de menos en compañeros de profesión (y no digo que sea tu caso, ni mucho menos) es el mismo interés o entusiasmo por ese trabajo de fondo que hay que tener bien resuelto para que estas iniciativas prosperen. Son esos objetivos de los que hablas los que hacen que aplicar estas iniciativas tenga sentido, y no las tengo todas conmigo de que los objetivos tengan la prioridad que se merecen ya de entrada (es decir, sin tener en cuenta la aplicación de nuevas tecnologías). De todas formas, se agradece que haya personas como tú que nos hagan reflexionar sobre las potencialidades de estas herramientas, así que enhorabuena por tu trabajo y gracias de nuevo por tu comentario.

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      1. Atendiendo al comentario de Ana sobre la necesidad de cambiar comportamientos y de no quedarse al margen de lo que pasa, he de comentar que uno de los factores favorables de las bibliotecas para crear comunidades participativas y tener buen engagement es participar de la actualidad local o internacional, es decir, de lo que está pasando. Esto genera una imagen de la biblioteca mucho más activa e implicada, y al ser una biblioteca, se le da mucho más crédito a la información que comparte y crea en el usuario un sentimiento de unión emotiva o, incluso, de orgullo con su biblioteca si ésta genera actividades que tengan repercusión. No sé si sabéis por dónde van los tiros de lo que digo 😆

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  2. Lo de mover los libros de las estanterias es fundamental.
    En nuestra biblioteca hemos comprobado que pequeñas exposiciones bibliográficas (obras seleccionadas por motivos de actualidad o recomendaciones de lectura que pueden surgir incluso de los mismos bibliotecarios) mueven a circulación fondos que habían estado bastante inactivos.
    El problema surge en la necesidad de atraer público hasta esas mini-exposiciones. Si Pokémon Go sirve para eso, bienvenido sea (aunque, en mi caso, resulto un poco escéptico en el tema).

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    1. Tienes toda la razón: si sirve para atraer público a las exposiciones, bienvenido sea Pokémon Go u otras iniciativas por el estilo. El problema es que, como decía en el post, ese trabajo de mover fondo, como el que hacéis en vuestra biblioteca, no siempre se da y sin él es dudosa la utilidad de Pokémon Go. Muchas gracias por tu comentario.

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