¿De verdad has entendido lo que acabas de “retuitear”?

tweetception

Una de las maneras más utilizadas para difundir información en Twitter es el “retweet”: una forma ágil de compartir información que ha sido generada por otros usuarios. Quizá demasiado ágil, según las conclusiones de un estudio publicado en Computers in Human Behavior y reseñado en BPS Research Digest. Sus resultados apuntan a que la posibilidad de retuitear disminuye la probabilidad de que los lectores hayan entendido los contenidos que deciden compartir.

Lo cierto es que el estudio no utilizó Twitter, sino la red social china Weibo, en esencia muy similar a Twitter. Los investigadores utilizaron así a estudiantes chinos usuarios de esa red social en dos estudios. En el primero, los estudiantes tenían que leer cuarenta posts similares a tuits sobre un tema controvertido en su país. La mitad de los participantes tenían la opción de repostear los contenidos, mientras que la otra mitad no. Los investigadores hallaron que el grupo que tenía la oportunidad de repostear obtenían peores puntuaciones en un test posterior de comprensión sobre los posts utilizados. Según recoge la reseña de BPS Research Digest, este efecto se podría explicar porque…

La función de “feedback” anima a los individuos a tomar respuestas rápidas, suprimiendo el tiempo que de otra manera los individuos utilizarían para reflexionar e integrar la información que reciben.

The feedback function encourages individuals to make quick responses, taking away the time individuals would otherwise use to cogitate and integrate the content information they receive

 

Da que pensar: Como pasa en cualquier estudio de este tipo los resultados tienen que ser tomados con cautela, puesto que están limitados a una muestra concreta de individuos en un entorno particular. Decir que en base a los resultados la posibilidad de retuitear puede disminuir la comprensión del contenido, no es lo mismo ni mucho menos que decir que todas las personas que retuitean en el fondo no han comprendido lo que han leído. Pero conclusiones como éstas, que apuntan a los efectos negativos de las tecnologías sobre la comprensión, sí que pueden ser un sano incentivo para mejorar nuestras prácticas online.

Así pues, vale la pena tomar una distancia inicial ante los contenidos que nos encontramos, y “ponerlos en la nevera” si no estamos seguros de su contenido. Hoy en día no faltan las herramientas para guardar contenidos y leerlos después . Aunque quizá la principal tentación sea la de resistir el ritmo frenético del flujo de información de plataformas como Twitter. Algo que tiene mucho que ver con el miedo a perdernos cosas, el fear or missing out (FOMO). Tampoco faltan los consejos para lidiar con la ansiedad que produce el FOMO , de entre los que quizá destaca el de más sentido común: practica el tomarte tu tiempo, el reducir la velocidad, en ámbitos cotidianos de tu vida offline. Puede que no sea fácil, pero todo ayuda.

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