La crisis de la biblioteca pública: ¿un problema de ideología?

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Ha vuelto a saltar la noticia de los dramáticos recortes que sufren las bibliotecas públicas del Reino Unido. Para muchos, el futuro de la biblioteca pública en general se presenta complicado, por lo que no faltan las voces que defiendan la relevancia de las bibliotecas públicas, al mismo tiempo que claman por una mayor adaptación al entorno de las mismas. Recientemente, he podido leer una reseña en Alternet de una obra de este corte: BiblioTech: Why Libraries Matter More Than Ever in the Age of Google, de John Palfrey.

La verdad es que desconocía la existencia de la obra, por lo que no puedo juzgar su contenido. La reseña en este sentido hace un buen trabajo, al comentar los principales puntos del libro: análisis de la situación, defensa de la institución, propuestas de futuro,… Pero lo que realmente me ha llamado la atención es lo que dice el responsable de la reseña, Amien Essif, a cuento del libro de Palfrey.

Después de mencionar cómo Palfrey aboga por actualizar la biblioteca pública y adaptarla a la nueva era digital, Essif hace una reflexión caústica. Creo que vale la pena citar el fragmento entero de la reseña:

¿Por qué tendríamos que demoler las salas de lectura contemplativa para hacer espacio para centros de intercambio de datos? ¿Por qué todos esos servicios necesarios deberían ser metidos con calzador en una institución con un presupuesto mermado? Porque la descarada estupidez y el anti-comunitarismo de la política mainstream de hoy implica que sólo las instituciones bien establecidas y universalmente queridas como las bibliotecas tienen una oportunidad contra los locos “hachazos” del gobierno “bipartisano”, por lo que las nuevas ideas deben buscar refugio en lugares viejos. Ésa es la fría verdad por la que Palfrey pasa de puntillas: que las bibliotecas no se están quedando desfasadas en la revolución digital por una falta de inspiración o de iniciativa. En lugar de ello, es porque los gobiernos se niegan a crear nuevas instituciones que solucionen nuevos problemas tal y como solían hacer. Así, las bibliotecas se han convertido en un receptáculo ad hoc para todas las carencias de los servicios sociales de nuestro país – con fondos menguantes.

But why should we have to demolish contemplative reading rooms to make space for data exchange centers? Why should all of these necessary services get shoehorned into one institution with a flagging budget? Because the brash obtuseness and anti-communitarianism of today’s mainstream politics means that only established and universally beloved institutions like libraries stand a chance against the austerity-crazed slashings of the “bipartisan” government, and therefore new ideas must seek shelter in old houses. That’s the cold truth Palfrey glosses over—that libraries aren’t lagging behind the digital revolution because of a lack of inspiration and gumption. Instead, it’s because the government refuses to create new institutions to solve new problems as it once did. Thus libraries have become the ad hoc receptacle for all of our country’s gaps in social services—with shrinking funds.

Essif pone el ejemplo de las personas sintecho a las cuales la biblioteca pública ofrece un refugio. Puede que haya quejas porque los niños y niñas no puedan hacer sus deberes a causa de su abundante presencia en algunas zonas. Pero eso es lo esperable, dice Essif, cuando las bibliotecas se han convertido en el único lugar que ofrece un sitio tranquilo y seguro para la gente que vive en la calle.

Essif comenta que Palfrey ataca los recortes en bibliotecas, diciendo que muchos alcaldes y gestores son “forzados” a hacer duras elecciones en cuanto a la distribución de presupuesto. Pero, sigue Essif, lo que Palfrey no dice es quién está forzando a los gestores a hacer esas elecciones. Por ello, Essif cree que la clave de las dificultades de las bibliotecas públicas se encuentra en la ideología:

Las bibliotecas están en peligro por el mismo motivo que los vales de alimento: no porque no haya demanda o porque los contribuyentes no se lo puedan permitir, sino porque tanto los Republicanos y como los Demócratas están liquidando el bien común, favoreciendo la iniciativa privada y haciendo que las condiciones maduren para crear un oligopolio Google-Apple-Amazon-Facebook sobre la información.

Libraries are at risk for the same reason as food stamps—not because there’s no demand or taxpayers can’t afford it, but because Republicans and Democrats alike are divesting from the public good, favoring private enterprise and making conditions ripe for a oligopoly on information.

En otra de las frases lapidarias de su escrito, Essif comenta:

[…] el destino de nuestra república [EEUU] depende de la vitalidad de toda la vida pública, y no se debería pedir a las bibliotecas – aún con presupuestos duplicados o triplicados – que carguen con toda la responsabilidad.

[…] the fate of our republic hinges on the vitality of all public life, and libraries should not be required—even on double or triple budget—to take on the whole burden.

Una reseña que, como poco, da que pensar, ¿no crees?

 

Imagen via dot gumbi

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2 comentarios en “La crisis de la biblioteca pública: ¿un problema de ideología?”

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