Por qué estamos confundidos sobre lo que opinan los expertos

confirmation-bias

Los temas complejos y polémicos abundan en nuestras sociedades: transgénicos, vacunas, causas y efectos del cambio climático,… En ocasiones, los medios de comunicación nos presentan las diferentes perspectivas que los expertos tienen sobre esas cuestiones, con la intención de dar voz a todas las partes implicadas. Esa estrategia tiene un problema: puede dar la impresión de que existe una disputa real sobre cuestiones en las que, de hecho, existe un amplio consenso.

Ante esta dificultad, hay medios que han optado por ofrecer un apoyo adicional: las diferentes perspectivas se complementan con una información que indica en qué lado se encuentra la mayoría de las opiniones expertas. Pero puede que incluso eso sea insuficiente.

Eso es lo que da a entender el psicólogo Derek J. Koehler, en dos estudios que él mismo reseñaba en el New York Times. Según Koehler, escuhar a los expertos de los diferentes bandos de un asunto distorsiona nuestra percepción de la falta de consenso, aunque contemos con la información para corregir esa percepción.

Koehler explica brevemente el ingenioso diseño de uno de los experimentos. A un grupo de personas se les presentaba un panel donde se podía ver el porcentaje de expertos que apoyaban o rechazaban ciertas ideas. A continuación, se les presentaba un argumento de un experto de cada bando. Por último, los participantes debían puntuar su percepción de hasta qué punto los expertos de cada bando estaban de acuerdo. Según Koehler, el mero hecho de presentar los argumentos distorsionaba esa percepción:

[…] ser expuestos a los comentarios conflictivos hacía más difícil para los participantes el distinguir los temas en los que la mayoría de los expertos estaban de acuerdo […] de aquellos en los que había un desacuerdo substancial […].

[…] being exposed to the conflicting comments made it more difficult for participants to distinguish the issues most experts agreed on […] from those for which there was substantial disagreement […].

De entre las explicaciones que Koehler propone para este efecto, hay una llamativa:

[…] cuando se nos presentan comentarios de expertos en cada bando del asunto, producimos una representación mental del desacuerdo que toma la forma de una persona en cada bando, lo que de alguna manera contamina nuestra impresión de la distribución de opiniones en la población mayor de expertos.

[…] when we are presented with comments from experts on either side of an issue, we produce a mental representation of the disagreement that takes the form of one person on either side, which somehow contaminates our impression of the distribution of opinions in the larger population of experts.

 

Da que pensar: El trabajo de Koehler viene a sumarse a la más que extensa bibliografía de estudios que muestran la poca racionalidad de muchas de nuestras acciones. El caso de los expertos es especialmente sangrante, porque como ante cuestiones complejas solemos apoyarnos en sus juicios. Y eso aun a pesar de que desde hace tiempo que la psicología muestra lo poco fundamentada que puede estar su supuesta autoridad: por ejemplo, Daniel Kahneman descubrió que en algunos entornos complejos e inestables, ser un experto es cuestión de suerte; sonado también el estudio de Philip Tetlock, que descubrió que los analistas políticos aciertan más bien poco en sus predicciones. Otro estudio más reciente: las personas que se proclaman expertas suelen caer víctimas de la ilusión de creer que poseen conocimientos sobre temas de los que, en realidad, no tienen ni idea.

Pero el tema va más allá de una cuestión de racionalidad frustrada. Koehler nos apunta una conclusión preocupante de su trabajo:

La acción del gobierno está guiada en parte por la opinión públic. La opinión pública está guiada en parte por las percepciones de lo que piensan los expertos. Pero la opinión pública puede – y en ocasiones lo hace – desviarse de la opinión experta, no simplemente, o eso parece, porque el público rechace reconocer la legitimidad de los expertos, sino también porque el público puede no ser capaz de diferenciar donde se encuentra la mayoría de la opinión experta.

Whatever the cause, the implications are worrisome. Government action is guided in part by public opinion. Public opinion is guided in part by perceptions of what experts think. But public opinion may — and often does — deviate from expert opinion, not simply, it seems, because the public refuses to acknowledge the legitimacy of experts, but also because the public may not be able to tell where the majority of expert opinion lies.

Sumemos a esto el descubrimiento en los últimos años de que la orientación política está influenciada en gran parte por los genes, y no por factores racionales como nos gustaría creer. Con todo esto en mente, podemos preguntarnos: ¿está nuestra capacidad colectiva para tomar decisiones racionales ante los problemas más graves que nos amenazan severamente limitada?

Imagen via Crew

Anuncios

1 comentario en “Por qué estamos confundidos sobre lo que opinan los expertos”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s